VERSíCULO
Hebreos 4:13
Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él; todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas.
¿Alguna vez has hecho algo que nadie más que tú lo supiera? Tiempo para unas preguntas bíblicas.
Pregunta 1: Él se enamoró de una mujer casada y mandó matar a su marido para poder casarse con ella. (2 Samuel 11)
Pregunta 2: ¿Se fugó en vez de decirle a la gente de Nínive acerca de Dios. (Jonás 1)
Pregunta 3: ¿Se rió en su tienda cuando escuchó las palabras de Dios acerca de su futuro? (Génesis 18)
¿Qué tal? El Rey David lo tenía todo: dinero, esposas, palacios, bendiciones de Dios. Pero cuando vio a Betsabé, la quería demasiado, a pesar de que ella era la esposa de otro hombre. Jonás huyó de Dios en vez de hablar al pueblo de Nínive para darle una oportunidad de arrepentirse. Sara se rió con incredulidad cuando Dios dijo que tendría un bebé.
¿Qué tuvieron estas personas en común? Todos pensaban que lo que estaban haciendo era su secreto privado. Nadie más lo sabía. Nadie sabía lo que David había hecho, porque él era astuto. Nadie en el barco conocía a Jonás o por qué estaba allí. Sarah estaba sola en su tienda cuando se reía.
Estaban equivocados. Alguien lo sabía. ¿Quién? Dios. Dios envió un profeta para decirle a David que Dios lo sabía todo. David se arrepintió de inmediato. Dios envió una tormenta y un pescado atrás de Jonás. Jonás se arrepintió y viajó a Nínive para hablarles de Dios. Dios inmediatamente le preguntó por qué Sarah se reía. Cuando su hijo nació un año después, Sarah lo nombró Isaac, que significa “risa”.
¿Y tú? ¿Tienes algún secreto? ¿Llevas algún pecado oculto por ahí? Los pecados ocultos son pesados e hirientes. Los pecados ocultos no están ocultos a Dios en absoluto. ¿Qué debes hacer? Dile a Dios de inmediato. Pide su perdón. Pídele fuerzas para decir a los demás lo que has hecho y aceptar el castigo. Vivir con la conciencia tranquila es la mejor manera de vivir.