El caso del pastel robado

VERSICULO

Êxodo 20:15

No robes.

¿Alguna vez has querido más… más… y más de algo? A veces esto de querer más puede llegar a ser una locura hasta que es lo único en que piensas. Pero queriendo más nos aleja de la felicidad. ¿Sabes cuál es el antídoto para siempre querer más?  La solución es algo que una mujer llamada Dorcas, un joven con un pequeño almuerzo, y Jesús tenían en común. ¿Qué crees que sabían estas tres personas?  La respuesta es que sabían compartir. Hechos 9 dice que las personas que conocían a Dorcas decían esto de ella: siempre estaba haciendo bien y ayudando a los pobres. Mostraron a Pedro toda la ropa que ella había hecho para otras personas. ¿Es así como puedes describir a alguien que sólo quiere más, más, más?

El joven llegó para escuchar a Jesús. Era inteligente, porque trajo comida. Su almuerzo consistía en 5 pequeños panes y 2 peces. Cuando los discípulos de Jesús fueron frenéticamente en busca de comida para alimentar a más de 5.000 personas, este muchacho les ofreció su pequeño almuerzo. Juan 6 dice que Jesús tomó los alimentos del niño y alimentó a toda la gente. Este niño debe haber tenido bastante que contar a su familia esa noche.

Jesús compartió todo lo que tenía con todos nosotros. Mateo 20:28 dice, ” Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud.” Jesús estuvo dispuesto a compartir incluso su propia vida con nosotros.

¿Cuál es la mejor manera de luchar contra un ataque de “¡Quiero más!”?  Compartiendo. Comparte algo que tienes o puedes hacer con otra persona. Inténtalo hoy. Escriba 2 formas en  que puedes compartir con otra persona hoy mismo. Te encantará la sensación de compartir.

Hoy mismo, puedo compartir____________________________________________.