Estemos contentos

VERSíCULO

Filipenses 4:12-13
“He aprendido a hacer frente a cualquier situación… A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.”

NUESTRO LUGAR EN LA HISTORIA DE DIOS

¿Cuándo te sientes contento? ¿Qué te hace sentir contento? Si alguna vez has luchado con el descontento, entonces debes conocer a Saulo.

Saulo tenía todo a su favor. Nació en Tarso, una ciudad importante con muchos negocios, buena educación y las posibilidades para viajar. Saulo era también un ciudadano romano de nacimiento, por lo que tenía derecho a muchos privilegios por todo el Imperio Romano. Sin embargo, eso no era suficiente.

Saulo creció en Jerusalén y por nacimiento era judío. Al crecer, estudió la ley judía con el rabino (o maestro) que era lo más importante de su época. Saulo sabía cómo ser judío mejor que nadie. Incluso eso no era suficiente. Saulo quería algo más-pero no sabía qué.

Después que Jesús murió, resucitó, y regresó al cielo, sus seguidores iban por la ciudad de Jerusalén hablando a la gente acerca de Jesús. Uno de estos creyentes, Esteban, fue arrestado y condenado a morir. La Biblia dice que Saulo estaba allí, cuidando los abrigos mientras que los judíos arrojaban piedras a Esteban hasta que lo dejaron muerto. Entonces, Saulo pensó que había encontrado algo que le iba a satisfacer: perseguir a los cristianos para matarlos.

Saulo persiguió a todo cristiano que pudo encontrar en Jerusalén. Pero eso no fue suficiente. Así que decidió viajar a otras ciudades para perseguir a más cristianos. Estaba en camino a la ciudad de Damasco, cuando… ¡se encontró con Jesús!

Saulo nunca fue el mismo después de conocer a Jesús en ese camino polvoriento. Su nombre incluso cambió de Saulo a Pablo. Pablo estaba contento para el resto de su vida. Si estaba en casa o lejos… caminando o viajando en un barco… viviendo en una tienda o en una isla después de naufragar… seguro y cómodo o golpeado y azotado… con creyentes o personas que lo odiaban… en la cárcel o en una sala de estar… con Jesús en su corazón Pablo siempre estuvo contento.

¿Y tú?  ¡Amar a Jesús trae gozo… paz… amor! Si quieres contentamiento, invita a Jesús a tu corazón y a tu vida hoy. ¡Nunca te arrepentirás! Pregúntale a Pablo.