Una obra sobre el trabajo

VERSíCULO

Colosenses 3:23-24

Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres. Pues ya saben que, en recompensa, el Señor les dará parte en la herencia. Porque ustedes sirven a Cristo, que es su verdadero Señor.

¿Alguna vez Dios te ha pedido que hicieras algo difícil? ¿Te has preguntado por qué debes trabajar tan duro? Entonces debes conocer a Noé.

Noé era un hombre piadoso. Tenía una familia piadosa – una esposa, tres hijos junto con la esposa de cada hijo. Lo que era tan inusual de Noé y su familia, es que era la única familia piadosa que quedaba en todo el mundo. Todos los demás estaban haciendo cosas realmente desagradables.

Dios se dio cuenta de todas las cosas malas que las personas estaban haciendo. Dios estaba enojado-tan enojado que decidió destruir al mundo. Pero primero, Dios tenía un trabajo importante para Noé y su familia.

“Noé. Tengo un trabajo para ti.”
“Sí, Señor. Haré hacer cualquier cosa para ti.”
“Bueno. Quiero que construyas un barco muy grande. El barco debe ser de 450 pies de largo, 75 pies de ancho y 45 pies de alto. Haz un techo sobre el barco. Cubra todo el barco con brea.”

Ahora, ese era un barco muy grande para que una sola familia la construyera. ¿Qué hizo Noé? Siguió todas las instrucciones que Dios le dio. Noé trabajó durante años y años en la construcción de ese barco. Una vez que lo terminó, Dios le dijo a Noé que pusiera animales en el arca. Primero vinieron los animales. Luego llegaron las lluvias. El agua inundó la tierra, pero Noé, su familia y los animales estaban a salvo. ¿Por qué? Porque Noé trabajó duro para Dios. Noé no se rindió. Noé no tomó la salida fácil. Noé ni siquiera se quejó de tener que construir un barco tan grande.

¿Sabes lo que Dios está pidiendo que hagas? No importa lo que sea, trabaja duro. Trabaja con gozo. ¡Trabaja para el Señor! (Puedes leer todo esto en Génesis 6-9).