Yo soy el jefe.

VERSíCULO

Mateo 7:12
Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.

NUESTRO LUGAR EN LA HISTORIA DE DIOS

¿Alguna vez has oído hablar de “La Regla de Oro?” ¿Sabes lo que significa? ¿Por qué es importante? Aquí está la primicia:

Jesús estaba predicando sobre el reino de los cielos a una gran multitud y dijo: “Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.” (Mateo 7:12) Esto es lo que se llama La Regla de Oro. ¿Qué quiso decir Jesús? ¿Cómo debemos tratar a otras personas?

Jesús también contó una historia para ayudarnos a entender cómo tratar a otras personas: “Un hombre iba por el camino de Jerusalén a Jericó, y unos bandidos lo asaltaron y le quitaron hasta la ropa; lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote pasaba por el mismo camino; pero al verlo, dio un rodeo y siguió adelante. También un levita llegó a aquel lugar, y cuando lo vio, dio un rodeo y siguió adelante. Pero un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, al verlo, sintió compasión. Se acercó a él, le curó las heridas con aceite y vino, y le puso vendas. Luego lo subió en su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, el samaritano sacó el equivalente al salario de dos días, se lo dio al dueño del alojamiento y le dijo: “Cuide a este hombre, y si gasta usted algo más, yo se lo pagaré cuando vuelva.” Pues bien, ¿cuál de esos tres te parece que se hizo prójimo del hombre asaltado por los bandidos?” (Mateo 10:30-36)

¿Cómo vamos a tratar a los demás? Exactamente como deseamos ser tratados… con respeto… con honestidad… con amabilidad. ¿Cómo? Manteniendo una imagen del Buen Samaritano en tu corazón. Cuando estás con amigos, profesores, adultos, u otros chicos a quienes no conoces o no te gustan, recuerda cómo el Buen Samaritano se detuvo para ser amable con su enemigo. Piensa acerca de cómo deseas ser tratado, y asegúrate de que tus palabras y acciones lo reflejen.

Aquí hay otra idea: toma una regla y cúbrela con brillo o papel de aluminio para ayudarte a recordar que la regla de oro significa que queremos tratar a otros como Jesús nos trata a nosotros.